jueves, 28 de marzo de 2013

Antonio Olazábal. In a silent way


Espacio Foto
Calle Viriato, 53,
28010 Madrid
Hasta el 17 de abril

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Música en Toledo. Encuentro 2013


La Escuela de Arquitectura de Toledo, eauclmTel Foro Cultural de Austria (mad) y la Real Fundación de Toledo, organizan música en toledo. encuentro 2013 (mut.e2013):


02 abril      cuarteto stadtler       12:00 h      real fundación de toledo

10 abril      trio drei zu null       20:00 h      edificio<01 fábrica de armas de toledo

07 mayo       weisman+ablinger        20:30 h      nave espoletas fábrica de armas de toledo

10 mayo       yukiko suawara           20:30 h      palacio de cardenal lorenzana

Mitsuo Miura convierte el Palacio de Cristal en un bosque de columnas imaginarias


Artículo publicado en ABC por José Jiménez el 18 de marzo de 2013
"Mitsuo Miura convierte el Palacio de Cristal en un bosque de columnas imaginarias"
Tengo que confesar mi aprecio de siempre por la obra extremadamente sutil, y a la vez rotunda, de Mitsuo Miura. Este querido artista, nacido en Japón pero en España desde 1966, ha sabido desplegar a lo largo de su trayectoria una serie de plasmaciones sobre el significado de la visión. Utilizando los más diversos soportes, sus obras articulan un diálogo entre la naturaleza y los ámbitos y objetos producidos por los seres humanos y la experiencia interior. De este modo, la imaginación y la memoria son en realidad los verdaderos soportes de su trabajo, los que convierten las formas geométricas y las reverberaciones del color en signos del inevitable paso del tiempo, de la vida que fluye.

Mentalmente lleno

«Memorias imaginadas» es el título que ha elegido para su instalación en el Palacio de Cristal, una de las mejores intervenciones que recuerdo en un contenedor especialmente difícil por sus características arquitectónicas y el entorno exterior del Retiro. Miura ha dispuesto un conjunto de discos de madera prensada, pintados de colores suaves, desvaídos, sobre el suelo y, sobre ellos, en distintos planos elevados, en una prolongación en vertical, otros idénticos suspendidos desde el techo. El espacio que los separa es materialmente vacío, pero mental y espiritualmente pleno de recuerdos y experiencias, los que, dice el propio Miura, ha ido acumulando en su relación con el Palacio de Cristal a lo largo del tiempo.
En lugar de la monumentalidad, la acotación, o el cierre del ámbito arquitectónico del Palacio, lo que Miura ha buscado es convertirlo en un ámbito abierto de visión. Algo que se subraya con el otro componente de su intervención: una serie de franjas rectangulares de color azul pálido situadas en el zócalo del edificio, con las que se busca establecer una comunicación entre dentro y fuera. Los muros de cristal del Palacio permiten establecer una conversación entre las columnas inmateriales formadas por los discos en el interior y los árboles y espacios ajardinados del exterior. Las variaciones de la luz natural actúan produciendo modificaciones en los colores de los discos y sombras, lo que da un carácter dinámico, de vida y movimiento, a todas las piezas, que parecen moverse y deslizarse en el interior siguiendo el ritmo de una música silenciosa.

Con total naturalidad

Mitsuo Miura ha levantado en el Palacio de Cristal un bosque de columnas invisibles, bosque interior con el que persigue que cada uno de nosotros recupere cosas olvidadas en distintas circunstancias y ocasiones. Eso significa para él construir, dar forma a una propuesta artística. Las formas geométricas, los colores, actúan como espirales de los surcos de la memoria. La tonalidad suave, desvaída, responde a la vez a ese anclaje de acontecimientos que ya pasaron y a un giro de humor, de ironía, en la comparación entre lo que fue y lo que es.
Cuando visité el Palacio en compañía del artista estaba lleno de personas: familias, niños, que caminaban a través de las columnas invisibles y que, en algún caso, tendían a sentarse en los discos del suelo, lo que producía no poca inquietud entre las personas encargadas de la seguridad. Pero en ello me pareció advertir uno de los aspectos de mayor interés de esta ejemplar propuesta. Sus piezas son asumidas con naturalidad, como un ámbito de interacción. En su conjunto, la instalación de Miura crea un ámbito introspectivo y abierto, un espacio de relajación y meditación. Ojalá el arte pudiera, y supiera, establecer siempre un grado tan alto de cercanía con los públicos. Porque es a ellos a quienes va dirigido.
Memorias imaginadas. Palacio de Cristal. Madrid. Jardín del Buen Retiro, s/n. Coordinación: Soledad Liaño. Hasta el 2 de septiembre
Mitsuo Miura convierte el Palacio de Cristal en un bosque de columnas imaginarias

martes, 26 de marzo de 2013

Shigeru Ban se estrena en España


Artículo publicado en EL PAIS por Anatxu Zabalbeascoa el 22 de marzo de 2013

"Shigeru Ban se estrena en España"


Como no podía ser de otra manera, el primer trabajo de Shigeru Ban (Tokio, 1957) en España es un pabellón construido con tubos de papel prensado. “En arquitectura poco importa el tamaño, lo fundamental es el reto”, asegura el arquitecto en la presentación. Y su trayectoria sustenta esa opinión. No podía ser de otra forma porque, aunque el celebrado autor del Centro Pompidou de Metz o del pabellón japonés en la Exposición Universal de Hannover 2000 es un proyectista de amplios recursos, en España, las grandes obras parecen haberse convertido en anatema. Por eso la lección vital y profesional de Ban resulta tan oportuna. E interesa sobremanera a los estudiantes, que ven en su vinculación con los proyectos de emergencia —a partir del uso de materiales locales— una vía de futuro para ampliar el campo de actuación de los arquitectos.
Recién llegado de Nueva Zelanda, donde levanta una catedral de tubos de cartón, Shigeru Ban explica que su pabellón en Madrid —un espacio con apoyo perimetral de 110 metros cuadrados rodeado de un porche— es una construcción temporal que ha tratado de emplear materia prima local. Los tubos, por ejemplo, se han fabricado en Zaragoza y carpinteros madrileños han tallado los nudos de pino laminado. Así, el pabellón evidencia que la construcción es un arte que precisa de artesanos y no solo de obreros. El arquitecto asociado en este proyecto, Fernando Serrano-Súñer, lo corrobora. De las 12 semanas que se tardó en montar la obra, la estructura de la cubierta (que combina los tubos de cartón con los nudos de madera) se levantó en tan solo seis días, sin embargo, señala, “requirió tiempo encontrar a quien pudiera hacerlo. Fue fundamental dar con la mano de obra cualificada capaz de hacer un trabajo preciso, de orfebre”.
El pabellón erigido en el jardín de la escuela de negocios Instituto Empresa (IE) envía una señal muy concreta a la futura relación de esos dos mundos —los negocios y la arquitectura— que, en el pasado reciente, tan nefastos resultados ha cosechado: otra arquitectura es posible. Y Shigeru Ban es la persona que puede decirlo dedicando, pro bono, el 50% de su tiempo a proyectos de emergencia.
178 tubos de cartón, 78 nudos de pino laminado, 5 pilares de cartón, 368 tornillos y 30 tensores metálicos ensamblados forman la cubierta de una singular pieza de arquitectura que se utilizará como sala de conferencias y reuniones durante por lo menos un año. Santiago Íñiguez, decano del IE, asegura que podrá visitarse libremente cuando no esté en uso. También muestra su deseo de hacer de esta obra temporal una pieza permanente. Los tubos de cartón aguantarían. La vida del pabellón es un asunto de permisos del Ayuntamiento. Con todo, si no llegara esa licencia, el edificio se desmontaría pieza a pieza y, como un mecano, volvería a levantarse en la sede que esta institución tiene en Segovia. El primer edificio español de Ban es 100% reciclable. Y 100% reconstruible.

Sobre la Operación canalejas y el edificio de la Equitativa


Artículo publicado en EL PAIS  por Álvaro de Cózar el 25 de marzo de 2013

Guerra contra el ‘fachadismo’ en Madrid


El miércoles pasado, en el salón de actos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el gremio de los arquitectos entregó la medalla de Oro al maestro Javier Carvajal, que no pudo asistir por encontrarse ya muy mayor. Los discursos, además de ensalzar su obra, hablaban de una profesión golpeada por la crisis y se lamentaban de que en estos tiempos difíciles se prime la rentabilidad por encima de la arquitectura. Luego en los corrillos, copa en mano, algunos profesionales hablaban del tema que más les preocupa ahora: la operación de Canalejas, que pretende construir un hotel de lujo en unos edificios protegidos hasta hace poco. “Es una aberración”, “un pelotazo”, “no hay nada que hacer, es una batalla perdida”, decían algunos arquitectos.
Hablamos de principios arquitectónicos y dinero. Y de cómo en tiempos difíciles no parece haber mucha voluntad por meter los dos conceptos en la misma frase.
La historia es la siguiente y afecta fundamentalmente a dos edificios: la sede del Banco Central Hispano (Canalejas, 1) y el edificio La Equitativa (Alcalá 14), dos de los más emblemáticos del centro de Madrid, ambos propiedad del Banco Santander. El primero fue declarado en 1999 Bien de Interés Cultural (BIC), la máxima protección que puede otorgarse a un inmueble. El segundo estaba en trámites de conseguir el mismo título, lo que en la práctica ya le otorgaba esa protección.
Pero había planes para la zona. El Banco Santander había llegado a un acuerdo con el Grupo Villar Mir para venderle por 215 millones de euros esos dos edificios y otros cinco. El plan de Juan Miguel Villar Mir, empresario que aparece relacionado en los papeles de Luis Bárcenascon tres ingresos al PP, es construir allí un complejo hotelero y comercial de lujo de casi 50.000 metros cuadrados. La compra se realiza el 20 de diciembre pasado. Dos días más tarde, la Comunidad incoa un expediente para conservar solamente las fachadas y la primera crujía de los edificios. Quedará así solo el cascarón y se permitirá el vaciado del edificio permitiendo construir en su interior.
Las famosas vidrieras de La Equitativa, sus escaleras y mármoles de distintas tonalidades con cerrajería y complementos de latón y bronce y muchos más elementos hasta ahora protegidos, diseñados por grandes arquitectos, serán sustituidos para la construcción del hotel.
El proyecto aún está en fase de alegaciones. Asociaciones comoMadrid, Ciudadanía y Patrimonio, instituciones como la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y algunos arquitectos a título personal han arremetido contra el proyecto. “No es porque seamos unos antiguos, sino porque el patrimonio es importante, es la imagen de la ciudad y no se puede alterar alegremente”, señala José Miguel Gastón de Iriarte, uno de los arquitectos que ha presentado alegaciones.
También Bellas Artes ha enviado cartas a la Comunidad de Madrid manifestando su oposición. “El pleno de esta Real Academia, por unanimidad, ha acordado seguir manteniendo el criterio contrario alfachadismo, es decir, al vaciado de edificios antiguos para mantener solamente fachadas como si fueran decoraciones teatrales en el teatro de la ciudad”, dicen los académicos en una carta dirigida a la Dirección General de Patrimonio Histórico.
Hay más datos que permiten ver hasta qué punto la decisión de desproteger el interior de los edificios de Canalejas ha cambiado de la noche a la mañana. En 2007, el grupo inversor R&P Palace estaba interesado en realizar un proyecto similar al de Villar Mir. El Ayuntamiento aceptó, pero como se trataba de edificios protegidos encargó al arquitecto Rafael de la Hoz un Plan Especial para Canalejas. Se trata de un trabajo inmenso que establecía al detalle la protección del inmueble. Las exigencias a la promotora fueron entonces muy altas. Cuando estalló la crisis, la promotora no pudo finalmente llevar a cabo el proyecto. En cualquier caso, ese plan especial que definía al detalle lo que debía protegerse parece haberse metido en un cajón.
Comunidad y Ayuntamiento han esgrimido que algunas partes del interior de los edificios están muy deterioradas. Ese es uno de los argumentos que sirve para quitar a un inmueble la protección de Bien de Interés Cultural. Sin embargo, las administraciones no han precisado qué es lo que se ha deteriorado. No había daños reseñables en 2007, cuando se redactó el Plan Especial de Canalejas. Los expertos aseguran que si ha habido nuevos daños desde entonces, corresponde al propietario, en este caso el Banco Santander, explicar qué ha ocurrido y por qué no se ha protegido.
Todas estas cuestiones han acabado por crear un malestar cada vez más creciente en el gremio de los arquitectos. A muchos les sorprende que el Colegio de Arquitectos haya apoyado la medida y que su decano asistiera a principios de marzo al acto de presentación del proyecto. “Puede haber diferencias de criterio, pero no me consta que exista malestar en el colegio. Como decano asistí a la presentación de una actuación en un espacio muy importante de Madrid”, dice Granero. “El colegio apoyará cualquier inversión que suponga la revitalización del centro si se respeta la legalidad. Estaremos vigilantes en defensa de lo mejor para Madrid”, afirma el decano.
El vocal del Colegio en el Consejo de Patrimonio Regional votó a favor de dejar el BIC solo para las fachadas. Una de las personas que votó en contra fue Amparo Berlinches. La vocal, arquitecta y especialista en la protección del patrimonio fue propuesta por UPyD, aunque no pertenece al partido. “Un edificio lo es en su integridad, fachadas y contenido son indisociables; al igual que un cuadro no es su marco, ni una persona su rostro”, asegura Berlinches. “¿Cuántos propietarios de edificios protegidos solicitarán que se considere solo el interés de sus fachadas , y despojados de su ‘carga patrimonial’ obtengan en su interior un solar?”
La exdecana del Colegio Paloma Sobrini también critica que se ponga el dinero por encima de los principios arquitectónicos. “El Colegio de Arquitectos tiene entre sus fines la defensa del patrimonio y hay que defenderlo sin ambigüedades. No podemos estar siempre a merced de los vaivenes económicos”, señala.
La Comunidad de Madrid ha defendido el proyecto con el argumento de que creará puestos de trabajo. Se habla de unos 5.000 empleos durante la construcción y explotación de los nuevos edificios. Ese es el argumento que se utiliza también para cambiar la ley de Patrimonio Histórico. El anteproyecto pretende eliminar trabas para que la protección de los inmuebles sea compatible con posibles proyectos económicos.
De estas y otras cosas se hablaba en el acto de la Real Academia de Bellas Artes en el que se entregaba la medalla a Javier Carvajal. Algunos arquitectos daban su nombre para este artículo. Otros profesionales preferían no aparecer. “No me metas en un lío”, comentaba uno. La profesión ha sido castigada por la crisis. Muchos tienen miedo de perder proyectos si hablan contra las decisiones de los políticos y constructoras.
La exdecana Paloma Sobrini recordó a este periódico las palabras de Víctor Hugo. “Decía que la arquitectura es el gran libro de la historia. Pues que no se quemen esas páginas”. La historia del proyecto de Canalejas no ha hecho más que empezar y todavía hay quienes están dispuestos a presentar batalla. Lo que pase en Canalejas determinará en parte el modelo de ciudad que se quiere para Madrid. Veremos si gana Victor Hugo o el dinero. 




jueves, 21 de marzo de 2013

Spain mon amour / ruinas modernas en la Fundacion Ico


A partir de ayer 20 de marzo:

Se presentan en el Museo ICO dos exposiciones complementarias, que desde distintas ópticas documentan la arquitectura y el urbanismo de la última década en España.
Spain mon amour —presentada originalmente de forma más escueta en la reciente Bienal de Venecia— ofrece un recorrido por la última arquitectura a través de quince obras en quince ciudades diferentes, realizadas por cinco estudios y representadas por cinco fotógrafos, además de explicadas a los visitantes por estudiantes que sostienen maquetas, celebrando la calidad arquitectónica y a la vez transmitiendo las inquietudes y esperanzas de los más jóvenes miembros de una profesión en crisis.
Ruinas modernas es un inventario fotográfico de urbanizaciones abandonadas, donde los residuos materiales de la especulación inmobiliaria se muestran en imágenes de hermética poesía, en dramático contraste con la publicidad azucarada de las promociones y el desatino territorial de la planificación, puesta de manifiesto en fotos aéreas y planos de conjunto que reflejan la desmesura de los desarrollos.
Las dos muestras simultáneas no pretenden contraponer las virtudes arquitectónicas y los vicios urbanísticos de la España del boom, porque en esta etapa el país produjo también obras disparatadas y planes ejemplares; tampoco desean enfatizar el contraste entre admirables edificios públicos y deplorables promociones privadas, porque durante estos años la iniciativa y el control público a menudo descarrilaron, mientras el sector privado levantó en ocasiones obras y conjuntos significativos; al cabo, lo que las exposiciones proponen es más bien una mirada reflexiva sobre los logros y las lacras de un tiempo acelerado y una hoguera económica que ha dejado tras de sí brasas y cenizas.
Luis Fernández-Galiano
Comisario

martes, 19 de marzo de 2013

Paul Klee. Maestro de la Bauhaus. Expo en la Juan March


Artículo publicado por Iker Seisdedos en EL PAIS el 15 de marzo de 2013

Paul Klee, en la teoría y en la práctica


Paul Klee (1879-1940) sabía ser realmente meticuloso. Podía resultar obsesivo y voraz. Y tremendamente prolífico. En sus años como profesor de Teoría de la Forma en la utopía docente de la Bauhaus de Walter Gropius, primero en Weimar y luego en Dessau,amasó un corpus teórico-estético a la medida de su personalidad excesiva: cuatro mil páginas de cuadernos llenas de anotaciones, diagramas y dibujos que servían al pintor para enfrentarse a una rutina laboral mantenida entre 1920 y 1931. Las clases no parecían lo suyo: se quejaba del tiempo que le robaban a su hiperactividad creativa en el taller. Llegaba al aula, garabateaba en la pizarra y no miraba a la cara de sus alumnos, más que artistas de caballete, arquitectos o diseñadores, hijos de la vanguardia que dignificó las artes aplicadas.
Lo llevaba todo anotado y rara vez improvisaba en sus parlamentos. Solo confiaba en sus notas, valiosos materiales de trabajo donde quedó plasmada algo más que una teoría artística: la ética y la estética del genio suizo de la vanguardia. Estos papeles sirven de punto de partida para la exposición Paul Klee. Maestro de la Bauhaus, que abre sus puertas en la Fundación Juan March el viernes 22 de marzo (allí permanecerá hasta el 30 de junio).
El proyecto surgió en realidad de una negativa. Más bien, de la sana intención de no hacer otra muestra sobre Paul Klee. No tanto porque el pintor pertenezca a la categoría de los maestros que precisan escasa presentación para el público, sino porque la fundación ya le dedicó en 1981 una antológica histórica al artista. De modo que cuando Manuel Fontán, director de exposiciones de la Juan March, dio en una librería de viejo alemana con dos mamotretos con el “legado pedagógico de Klee” (en realidad, un resumen de los famosos cuadernos armado con cierto capricho por el editor suizo Jürg Spiller en los 70), el comisario encontró el hilo para tirar de una madeja original.
La idea entusiasmó a los máximos guardianes del legado del pintor en el Paul Klee Zentrum, el sinuoso edificio de Renzo Piano que alberga a las afueras de Berna (en Suiza) la mayor colección de un artista en manos privadas del mundo. La Fundación Juan March colaboró en el proyecto académico de la edición crítica y la publicación completa del ingente material que conforma el legado pedagógico. El resultado, un trabajo que valió a Fabienne Eggelhöfer y Marianne Keller-Tschirren el doctorado, acabó dando forma a una exposición de pequeño formato en el centro bernés, y terminó colgado en la web de la institución para ser consultado por estudiosos y aficionados.
También desembocó, tras un proceso de unos cuatro años, en la muestra que ahora llega a Madrid. Comisariada por las dos estudiosas, reúne 137 obras (óleos, acuarelas, dibujos) y 150 objetos del legado, entre papeles, conferencias dictadas en Jena o libros de la biblioteca personal de Klee.
Las piezas no solo provienen de la fundación del artista; la Juan March ha obtenido préstamos de colecciones suizas, alemanas, francesas, estadounidenses o españolas. Fontán aspira a que “la muestra funcione como una caja de resonancia de la obra del pintor y ayude a entender su mezcla de inocencia infantil y complejidad intelectual”.
El director de exposiciones también confía en que el título Maestro en la Bauhaus no distraiga a los visitantes del verdadero foco de la muestra. No se trata de un proyecto basado en la producción artística de Klee entre 1920 y 1931 (acabó por dejar las servidumbres docentes, y se mudó a Duseldorf antes de que el nazismo lo empujase de vuelta a Suiza, donde murió víctima de la esclerodermia), sino que reúne obra desde 1899 a 1940. “Los cuadernos explican la gramática y la sintaxis de toda su trayectoria y por eso la muestra nos permite abarcar toda su vida”, continúa Fontán.
Una vida y una obra que se divide en la sala de la fundación en compartimentos vagamente inspirados en la arquitectura Bauhaus. El recorrido tiene cinco paradas: naturaleza (auténtica obsesión desde la niñez), ritmo, color, movimiento y construcción. Pero se contempla atravesada por un solo afán: el que tuvo Klee por superar las adversidades de la pedagogía creativa: “Basa sus clases en reflexiones sobre su propio quehacer artístico, pero la relación entre su obra y sus enseñanzas no debe entenderse en el sentido de una teoría del arte”, escriben las comisarias en el catálogo (además de ese volumen, la fundación publicará parte de los cuadernos en edición facsimilar).
Quizá fuera ese descreimiento lo que hizo tan fructífera su asociación con Gropius (con quien no le unió la amistad que sí mantuvo con Kandinsky). El fundador de la Bauhaus es también autor de una celebre sentencia: “El arte no puede enseñarse”.