lunes, 16 de abril de 2012

La Capilla Sixtina de la cerámica madrileña

Artículo publicado por Patricia Gosálvez en EL PAIS el 14 de abril de 2012

Cuentan que en una de las cuevas del sótano de la taberna Los Gabrieles, los señoritos, en pelotas, hacían de toreros, y las prostitutas de toros. Los únicos testigos de la privadísima corrida eran los personajes alicatados en los azulejos del techo abovedado, unos murales con escenas taurinas creados en 1919 por el artista sevillano Enrique Orce. La cueva, llamada La Plaza de Toros, sigue allí, bajo la calle Echegaray, aunque el bar lleva ocho años cerrado. Es una sala pequeña (unos 6 metros cuadrados) húmeda y en obras. Ha perdido los burladeros de escayola que adornaban la parte baja de sus paredes y sus bonitos azulejos —aún sin restaurar— están cubiertos con una malla protectora y marcados uno a uno con un código. En el azulejo en el que aparece la punta del cuerno del toro que se está saltando la barrera se puede leer: “S/1/D/158”, por sótano, sala 1, panel derecho, pieza 158 del puzle. Este siglado es solo el principio del complejo proceso que ha supuesto restaurar el castizo bar flamenco que la historiadora del arte Natacha Seseña, maestra de la cerámica popular, denominó “la Capilla Sixtina de la azulejería madrileña”. Son casi 300 metros cuadrados de azulejos, miles de piezas, la mayoría de 15 por 15 centímetros, firmadas por maestros ceramistas como Enrique Guijo o Alfonso Romero.
La capilla está cerrada, pero al contrario que en el sótano donde están las cuevas, en los muros pelados de su planta baja ya se han colocado los azulejos protegidos por Patrimonio, que se arrancaron para ser restaurados. Se trata de una colección única de la llamada “Segunda edad de oro” de la cerámica mural, que, a finales del XIX y principios del XX, recreó de la mano de la arquitectura del color y de los historicismos arquitectónicos el esplendor de los siglos XVI al XVIII. Esa segunda edad de oro dejó en Madrid obras emblemáticas como la Plaza de Toros de Las Ventas (1919), el Palacio de Velázquez en el Retiro (1881-1884) o la farmacia Juanse (1924). 
En Los Gabrieles casi todos los murales son anuncios de bodegas como Domecq o Garvey que los propios bodegueros pagaban para figurar en la emblemática taberna. El público era selecto: contaba entre sus habituales con toreros como Belmonte (que, dicen, celebró aquí una juerga durante 48 horas seguidas cuando se cortó la coleta), cantaores como Antonio Chacón, artistas como Ignacio Zuloaga. En sus sótanos se corrieron juergas flamencas Primo de Rivera y Alfonso XIII. Los anuncios parecen cuadros —de hecho algunos recrean, con guiños vitivinícolas, obras de Goya o Velázquez—, pero son piezas cerámicas pegadas con mortero a las paredes sobre una tela de malla azul cuyo término técnico es “capa de intervención”. La han colocado los restauradores y sirve para que, en caso de necesidad, si hubiese que arrancar los azulejos de nuevo, resultase más fácil hacerlo. “Arrancar’ es también un término técnico”, explica Eva Martínez, historiadora del arte y una de las diplomadas en Restauración que trabajaron en la obra, “aunque suena un poco mal, se refiere a la extracción sistemática y cuidadosa del azulejo de la pared”.
Los Gabrieles saltaron a los medios a finales de marzo cuando el edificio donde se ubica la taberna fue okupado para celebrar la Semana de lucha por una vivienda digna. Durante los días que permanecieron allí, los okupas —que reventaron un par de puertas pero no tocaron los azulejos— invitaron al ceramista Adolfo Montes y grabaron un vídeo en el que este critica con dureza la rehabilitación calificándola de “destrozo” (en el vídeo, el ceramista, que no es restaurador, aparece como miembro de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, pero su presidente se ha desmarcado de las declaraciones). “No hacía falta arrancar los azulejos”, repite por teléfono Montes, “y en todo caso, con la cerámica no hay tu tía, no se puede restaurar, es mejor reponer, encargar unos nuevos”.
ECRA, la empresa restauradora, muy molesta con el vídeo, disiente (avalada por la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, que supervisó la obra). “El original es sagrado”, dice Abraham Rubio, su director. “Poner un azulejo nuevo es mentir, un falso histórico; en restauración siempre hay que usar materiales que se diferencien de manera técnica del original y que sean reversibles... Y, el arranque, siempre traumático, era aquí imprescindible”. Cuando los restauradores comenzaron su trabajo hace siete años, el edificio estaba apuntalado de oficio por el Ayuntamiento. “Es un edificio típico de la arquitectura madrileña de finales del XIX, serio y sensato, pero se estaba cayendo”, cuenta Lorenzo Alonso, arquitecto de la rehabilitación. “Hubo que duplicar toda la estructura, habría sido imposible hacerlo con los azulejos allí”. El estudio del arquitecto ha realizado un poético vídeo para conservar “la memoria canalla del lugar” en el que se puede ver la desaparecida barra donde recibía la madame, la sala pintada de rosa media de torero donde despachaba Manolete y los pósteres desvaídos de las habitaciones de las chicas.
Por su parte, los propietarios del edificio (un grupo de socios, algunos hermanos cuyo abuelo era el dueño del inmueble ya en la Guerra Civil) conservan un dossier fotográfico, más científico, que documenta todo el proceso de restauración: cómo estaban los azulejos cuando llegaron y cómo se arrancaron y limpiaron (por detrás de argamasa, por delante, de mugre). Algunos se desalinizaron, porque las sales de las humedades habían separado el esmalte del bizcocho; otros, rotos en pedazos, se “reintegraron volumétricamente” con resinas y estucos. Luego todo se volvió a colocar como un enorme rompecabezas (algunos paneles desordenados, porque así estaban originalmente). Ya en las paredes, se procedió a la “reintegración cromática”, es decir, se pintaron “en frío” (no en horno) las partes desconchadas. Donde faltaba directamente un azulejo entero, se encargó uno en blanco y se pintó encima. “Así, el espectador no ve una laguna en el dibujo, pero no es una falsificación”, dice Rubio.
Alumbrados por un potente foco de obra los murales relucen brillantes y coloridos, sin la pátina de humo y grasa de los casi 100 años que cumplen. En ellos hay escenas historicistas que recrean el Quijote, mucho folclore flamenco de toreros y gitanas y algunas figuras más modernistas, como la pícara chica desnuda que con pelo de parra exprime jerez directamente de un racimo de uvas. Inolvidable el mural de Enrique Guijo en el que unos esqueletos bailan la rumba.
Los dueños, que han vendido el resto del edificio a un inversor que ha puesto en alquiler los pisos rehabilitados, conservan la propiedad de Los Gabrieles. No tienen planes concretos, ni fechas, sobre el futuro del local, pero esperan poder volver a abrir pronto “la capilla” al público.

miércoles, 11 de abril de 2012

Después de Melque. Exposición en Tolmo. Toledo.

Noticia publicada en http://www.javierperezaranda.tk/

“Proyecto M E L Q U E” surgió como un proceso de creación colectiva para producir una
instalación en la sala de exposiciones del Sitio Histórico Santa María de Melque. La idea era
que ese proceso tuviera continuidad durante y después de la muestra, que tuvo lugar en
octubre y noviembre de 2011

Para ello, Javier Pérez Aranda invitó a un grupo de estudiantes de Arquitectura de la UCLM a
realizar una interpretación de su trabajo de instalación con el material acumulado en su taller.
Puso a su disposición sus métodos de tratamiento de “restos de procesos” y se prestó como
asistente técnico para todas aquellas labores de ejecución que los estudiantes no dominaran.
También incluyó una sección, imbricada con el resto de la instalación, de “encapsulados”:
paquetes de todo tipo de restos de procesos personales de producción y consumo,
embalados imitando procedimientos industriales, con carácter escultórico.
Esta exposición muestra la evolución del proyecto. Parte de la obra se empezó a producir
como consecuencia del desmontaje de la anterior, que también tuvo carácter de acción
colectiva.
Entre todos, construyeron distintos tipos de carcasas, con material sobrante del montaje, que
sirvieran de contenedores para rellenar con los restos del desmontaje de la instalación. Las
personas que acudieron al evento de clausura fueron invitadas a realizar esta operación.



El funcionamiento de la EXPOSICIÓN se plantea en base a las pautas de Proyecto M E L Q U E y las circunstancias de TOLMO:
- Presentamos el resultado más “colectivo” del proyecto, las CARCASAS, junto a los trabajos más individuales surgidos del planteamiento común: los GRABADOS y ESCULTURAS producidas en los talleres. Además de una selección de piezas mías surgidas como consecuencia del proyecto.
- La exposición se inaugurará el jueves 12 de abril a las 20.00h. y se clausurará el 19 de mayo.
- Todos los sábados posteriores a la inauguración, abriremos de 17.00 a 21.00 y se harán presentaciones relacionadas con el proyecto. También habrán aportaciones de obra nueva a lo largo del periodo de la exposición.
- Se podrá visitar con cita previa, incluyendo el periodo de montaje (del 2 al 12 de abril), llamando al
nº 647 288 665 y 622 286 802.



Conferencia Antón Capitel. Ciclo: Londres, ciudad disfrazada"

Estimados amigos, os adjunto la invitación de la Escuela de Toledo:

Mañana, jueves 12 de abril, visitará de nuevo la escuela de Arquitectura de Toledo el arquitecto Antón Capitel para impartir la segunda conferencia del ciclo "Londres, ciudad disfrazada".

La visita a Londres iniciada en la conferencia del pasado mes de febrero "Londres I. El ideal clásico", continúa en esta ocasión con "Londres II. El ideal Romántico"

La conferencia tendrá lugar a las 17.30 horas en el edificio 21.

Esta conferencia pertenece al ciclo
"las ciudades de piedra"
que organiza la cátedra miguel fisac,
creada por la UCLM y la fundación Lafarge.

Antón Capitel es arquitecto y catedrático del Departamento de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Madrid (ETSAM). 
Es autor de numerosos artículos y ensayos de crítica arquitectónica, algunos de ellos convertidos en clásicos: 
"Metamorfosis de monumentos y teorías de la restauración" , "Alvar Aalto, proyecto y método" , "Las formas ilusorias en la arquitectura moderna",  "La arquitectura compuesta por partes" y "Lecciones de Arquitectura Moderna".
Prepara la edición del libro "Londres ciudad disfrazada" 
que recogerá la investigación desarrollada durante su estancia en Londres el pasado año, y que se está presentando en forma de conferencias y de forma inédita en la eauclmT.

Formidable!!



Marina Abramović en Madrid

Noticia publicada en Arquitectura Viva.com


Coincidiendo con la representación en el Teatro Real de Madrid de ‘Vida y muerte de Marina Abramović’ —una ópera biográfica sobre la artista interpretada por ella misma junto al actor y escritor Willem Dafoe—, se podrá ver desde hoy en La Fábrica la exposición sobre su obra ‘Selected Early Works’. El cuerpo, la mente y la exploración del dolor y sus límites son sujeto y objeto del  trabajo de Marina Abramović (Belgrado, 1946) que a partir de hoy y hasta el próximo 2 de junio estará presente en la galería madrileña a través de una selección de fotografías de obras clave de su carrera, como Rhythm 10, o Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful (ambas de 1975);  y de videos de algunas de sus míticas performances, como  Breathing in/Breathing out with Ulay (1978) y Relation in Time(1977).




Ver noticia en Arquitectura Viva.com

Un tipo universal

Noticia publicada por Rafael Fraguas en pais.com el 4 de abril de 2012
Futura, el tipo de letra de imprenta acreditado por su perenne actualidad gráfica, cuenta en Madrid el origen y el desarrollo de su trepidante vida. El relato es la primera exposición temporal de la Imprenta Municipal-Artes del Libro, el museo tipográfico inaugurado en diciembre en la calle de la Concepción Jerónima. La exposición procede de la Escuela Superior de Arte de la norteña ciudad francesa de Cambrai, donde surgió de una investigación de sus docentes. Comisariada por el historiador Michel Wlassikoff y el diseñador Alexander Dumas de Rauly, permanecerá abierta hasta septiembre.
La muestra estrena la primera planta del edificio madrileño: en una treintena de paneles y vitrinas exhibe el discurrir de la más universal de las letras impresas del siglo XX. El relato arranca de 1924, fecha en la que el tipo futura —palabra española con evocaciones del futurismo— fue bocetado por el diseñador alemán Paul Renner (1878- 1956), que se inspiró en las versales romanas, y su estela llega hasta nuestros días. Hoy, numerosas instituciones, editoriales, publicaciones y marcas comerciales de todo tipo continúan utilizándola.
A lo largo de su primer siglo de vida, el tipo futura ha atravesado numerosas vicisitudes. La exposición revela las consecutivas correcciones previas a su resultado final realizadas por Renner entre 1924 y 1927 hasta pulir por completo el tipo, cuya idea inicial surgió en Alemania dentro del Movimiento Moderno, al calor creativo de la Escuela de Arquitectura y Arte de la Bauhaus. La vida oficial germana la adoptaría para la señalética civil, si bien con el auge del nazismo la futura se ve desplazada por la tipografía gótica que, no obstante, sucumbe ante el universalismo del tipo creado por Renner, cuyo alcance percibe Goebbels que dicta su uso para los Juegos Olímpicos de Berlín. Viajó con los arquitectos y artistas alemanes al exilio norteamericano. Invadió gráficamente los principales escenarios expresivos de América y de Europa. Así, firmas como la propia Volkswagen alemana, la sueca Ikea o Canal + la integraron en sus mensajes, y el cineasta Stanley Kubrick la adoptaba para su cinta 2001: Una odisea en el espacio. Precisamente, la letra futura viajó a la Luna el 20 de julio de 1969, ya que las instrucciones escritas sobre el soporte del módulo espacial y en la placa que allí dejaron los astronautas tenían sus caracteres.
“Se trata de un tipo de letra llamado de palo”, explica José Bonifacio Bermejo, director de la Imprenta Municipal madrileña, entidad anfitriona de la exposición. “El diseño de la futura obedece a una combinación de círculos, triángulos y cuadrados que fundamentan su racionalidad geométrica. Tiene un trazo muy interesante y práctico, que le confiere ligereza y versatilidad. Lee bien, sus rasgos los percibe correctamente el ojo humano; además, es limpia y tiene muchas aplicaciones no solo comerciales, sino también artísticas”, añade.
Los visitantes pueden también recorrer la exposición permanente del Museo de las Artes del Libro, con sus imprentas manuales, linotipias, tipos, planchas y donde figura como un auténtico tesoro la colección de matrices adquiridas por la Imprenta Municipal de Madrid cuando en 2008 cerró la Casa Bauer, la veterana fundidora tipográfica de la futura, que festeja aquí su 175º aniversario.

martes, 10 de abril de 2012

Recordatorio: mañana comienza ciclo de conferencias "Arquitecturas del clasicismo en Madrid"

Recordatorio: mañana comienza ciclo de conferencias "Arquitecturas del clasicismo en Madrid"



Arquitecturas del clasicismo 
en Madrid

Salón de actos
LASEDE
Fundación Arquitectura COAM
c/ Hortaleza, 63

Comisario del ciclo
Pedro Moleón

11 de abril de 2012, 19:30 h.
Madrid 1622-1656. La arquitectura de la ciudad entre dos planos

Profesor: José Manuel Barbeito
Tras el regreso en 1606 de la corte a Madrid, la ciudad emprendió un vasto programa de construcciones públicas tratando de transformar su imagen urbana para ponerla a la altura de la importancia política que correspondía a la capital de los Austrias. En ese terreno confluyen los intereses de la Villa y de la monarquía, con lo que las obras madrileñas son indisociables de la corona en la misma medida que las obras  del rey lo son de las de la ciudad. Entre estos dos planos recorreremos de uno a otro extremo Madrid. Empezando en el alcázar, donde entre 1608 y 1622 la Villa va a pagar la construcción de la nueva fachada barroca, siguiendo por la plaza Mayor, reconstruida entre 1617 y 1620 como formidable teatro donde el rey pueda dejarse ver por el pueblo, y terminando en el palacio del Retiro, levantado a partir de 1633 como lugar de ocio y descanso para el monarca.




Ver noticia en fundacióncoam.es

Sobre el Convento de las Góngoras, Chueca

"Monjas que velan por el Patrimonio"

Artículo publicado por Patricia Gosálvez  en EL PAIS el 31 de marzo de 2012:

El convento se construyó con treinta celdas pero hace tiempo que solo hay ocho monjas de clausura. “Salvo las camas, las celdas son iguales que hace 350 años”, dice la mercedaria Imelda, una joven monja guatemanteca que lleva del brazo a la madre Purificación, superiora del convento. Ella entró con 28 años y va a cumplir 78. “Entonces el edificio estaba más deteriorado”, cuenta, “lo hemos ido arreglando aquí y allá, intentando siempre que las obras no desentonasen”. Hoy, el convento de las Mercedarias Descalzas de la Purísima Concepción, más conocido como Las Góngoras, tiene ascensor y ventanas Climalit, pero se conserva casi idéntico a como era cuando fue construido en 1663. Un ejemplo excepcional del barroco madrileño, que tras una fachada “casi pobre en su sencillez” (según la Guía del Colegio de Arquitectos de Madrid), esconde una iglesia de suntuosa decoración y un convento sobrio entorno a un luminoso y armónico patio, donde las monjas salen a comer en los días soleados. Por todo ello acaba de ser declarado Bien de Interés Cultural (BIC). “Es un orgullo y lo dará a conocer”, dice la madre superiora, “pero esperamos que no altere nuestro ritmo de vida ni nos quite del rezo”.
De momento, las monjas reciben a la prensa acompañadas por Ana de Miguel y Luis Lafuente, dos subdirectores de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid, además de por un arquitecto y una historiadora de la consejería. El edificio ha recibido inspectores y expertos durante los 15 meses que dura el proceso burocrático de declaración de BIC, proceso que arrancó allá por 1977 y volvió a ser incoado en 1992. “¡Los arquitectos y los albañiles son los únicos que entran hasta donde quieren en los conventos de clausura!”, bromea la madre superiora, matizando, “siempre que sea necesario, claro”.
“Es fundamental compatibilizar la vida de la comunidad con la difusión y protección del inmueble protegido”, explica De Miguel. “La declaración de BIC es, en parte, un reconocimiento a la propiedad, a lo bien que han conservado el edificio todos estos siglos”.
Las Góngoras era uno de los más grandes entre los muchos conventos que había en el Madrid del XVII, y es uno de los pocos que ha llegado tal cual a nuestros días, sobreviviendo a exclaustraciones y desamortizaciones. La razón: las propias monjas. “La continuidad del uso es lo que ha conseguido que se conserven elementos originales como las contraventanas, las puertas o los herrajes”, explica Lafuente, “los edificio privados se acaban vendiendo por partes, y no todos pueden convertirse en Paradores…”.
¿Para qué le sirve a un edificio bien conservado ser BIC? “La declaración lleva aparejado un apoyo financiero y fiscal”, explica De Miguel. Los BIC están exentos del Impuesto sobre Bienes Inmuebles, se les reduce el IRPF de las obras y pueden acceder a fondos de Fomento o de la Comunidad de Madrid. Tienen “prioridad en las políticas públicas”; es decir, suenan. Y se dan a conocer, algo que no le vendría mal a este convento, que oculta tras su humilde muro una iglesia espectáculo, puro barroco, levantada por Manuel del Olmo, que también realizó junto a su hermano José las Comendadoras.
En el centro de la iglesia hay una cúpula desproporcionada, que aumenta la espacialidad escenográfica: como la cúpula es más ancha que la nave, en vez de apoyarse sobre pechinas triangulares y esquinas, lo hace sobre trapecios y chaflanes. El espacio teatral resultante se llena de exuberantes elementos decorativos: esculturas, tallas, policromías, festones, cartelas y retablos de vivos colores y dorados que juegan con la luz para crear dramáticos efectos. El convento también esconde un curioso desliz: el sobrenombre Las Góngoras hace referencia a Juan de Góngora, su patrono fundador, gobernador de la Hacienda Real, Contaduría Mayor y Tribunales en tiempos de Felipe IV. Sin embargo, en 1961 el Ayuntamiento le dedicó erróneamente la calle en la que se encuentra el edificio a Luis de Góngora, el poeta. Nada que ver.
De todas formas, las monjas se asoman poco a la calle con nombre de poeta. “Solo para lo necesario”. Del mundo de fuera les llegan los ecos, sobretodo “de algunas fiestas del barrio cuya música hace retumbar todo el edificio”, dice la madre superiora con un guiño (se refiriere al Orgullo de Chueca).
Antes de quedarse solas de nuevo en la Iglesia, las monjas señalan que, a punto de dar las seis, un rayo de sol va a posarse sobre la Inmaculada. Lo lleva haciendo 350 años, sólo para sus ojos.